Los añoro ¿sabes?, sus risas, sus conversaciones, el tacto de su piel sobre mí, la mirada de sus ojos. Nunca pedí ser un héroe, de hecho ni de pequeño me gustaban sus historias, siempre pensé que ellos eran infelices, y que muchas veces detenerse y volver atrás les habría dado una vida mejor; entonces no entendía que no existen alternativas, no para ellos, y no para mí, he nacido únicamente para esto, es triste, mas es real, mi vida esta ligada a la de mi enemigo, mi destino es enfrentarme a el, luchar e intentar vencerle y salvar al mundo, aunque no lo haga para mí.

Linaje parte II:

El valor de una promesa 

Miguel Pérez de Castro